Hay algo que muchas organizaciones y marcas tienen en común: saben lo que quieren decir.
Tienen canales, tienen equipo, tienen buenas intenciones, pero cuando su audiencia los recibe, algo no conecta. El mensaje llega diluido, genérico o simplemente no llega.
Es un problema de estrategia de comunicación.
Tener un mensaje no es suficiente
Tener claro lo que quieres decir es el punto de partida, pero no es una estrategia de comunicación.
Un mensaje sin dirección es solo una intención y lo que hace que ese mensaje llegue, resuene y mueva a alguien a actuar es saber a quién se lo estás diciendo, cómo se lo estás diciendo y en qué momento se lo estás diciendo.
Sin esos elementos a la vez, puedes tener el mejor mensaje del mundo y seguir hablando al vacío.
Qué es realmente una estrategia de comunicación
No es un documento lleno de objetivos, ni un plan de comunicación ni un manual de identidad visual.
Una estrategia de comunicación es el hilo conductor que conecta tres cosas: quién eres, a quién le hablas y qué quieres que pase cuando alguien te encuentra.
Cuando ese hilo existe y es claro, todo lo demás, el tono, los canales de comunicación, el contenido, el lenguaje, tiene sentido y fluye. Cuando no existe, cada pieza de comunicación se convierte en una decisión improvisada.
Es decir, conecta tres cosas: quién eres, a quién le hablas y qué quieres que pase cuando alguien te encuentra.
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Por qué sin estrategia de comunicación el mensaje se diluye
Esto es lo que pasa en la práctica. Una organización o marca empieza a comunicar sin ese hilo conductor y con el tiempo su mensaje se vuelve inconsistente.
Habla de cosas distintas en canales distintos.
Su audiencia no sabe exactamente qué hace ni para quién lo hace y la percepción que construye afuera no corresponde con lo que es adentro, o quiere crear una campaña en particular con un objetivo, pero no sabe cómo comunicarles para llegar a la gente a la que quiere llegar y hacer que tomen la acción que le gustaría que hicieran.
Lo que pasa es que nadie o la persona incorrecta se sentó a definir la estrategia de comunicación antes de empezar a ejecutar.
Las preguntas que una estrategia de comunicación debe responder
Antes de decidir qué publicar, en qué canal o con qué tono, hay preguntas más de fondo que necesitan respuesta.
¿A quién le estás hablando de verdad, no a quién te gustaría llegar sino a quién realmente te escucha y te elige?
¿Qué quieres que sienta esa persona cuando te encuentra por primera vez?
¿Qué te hace diferente de otras organizaciones o marcas que resuelven el mismo problema?
¿Qué quieres que digan de ti cuando no estás presente?
Si no tienes respuestas claras a esas preguntas, cualquier plan de comunicación que construyas va a tener bases inestables.
Cómo saber si tu organización o marca necesita una estrategia de comunicación
Señales concretas que lo indican:
Comunicas con frecuencia, pero no sabes si está funcionando.
Tu audiencia no tiene claro exactamente qué haces o para quién lo haces.
Tu mensaje cambia dependiendo de quién lo escriba o en qué canal aparece.
Estás presente, pero no estás construyendo reconocimiento.
Si te identificaste con alguna de estas, no es que estés haciendo todo mal. Es que estás ejecutando sin el hilo que debería conectarlo todo.
La comunicación estratégica no es un lujo
Es lo que hace que el trabajo que ya estás haciendo tenga más impacto.
Se trata de comunicar con dirección, con coherencia y con claridad sobre a quién le estás hablando y qué quieres que pase después de que te encuentre.
Eso aplica igual para una organización con años de trayectoria que para una marca que acaba de arrancar.
¿Quieres trabajar en la estrategia de comunicación de tu organización o marca?
Antes de hablar de canales o de contenido, definimos quién eres, a quién le hablas y qué quieres construir con tu comunicación.
Si sientes que tu organización o marca comunica, pero algo no está conectando como debería, escríbeme aquí para analizar tu caso particular y ver cómo podemos trabajar de la mano.