El precio no es el problema: tu comunicación es confusa
Cuando alguien te dice “está caro”, casi nunca se refiere al precio en sí. Lo que en realidad está diciendo es “no entiendo por qué esto vale lo que dices que vale”. Ese malentendido, aunque no lo parezca, no empieza con el número, empieza con la forma en que estás comunicando tu marca.
No es el precio, es la percepción
La percepción se construye con todo lo que muestras, desde cómo hablas hasta cómo se ve tu producto o servicio. Todo comunica, incluso cuando tú no estás diciendo nada, por eso, cuando alguien no entiende tu propuesta, lo primero que cuestiona es el precio.
Es la salida más fácil.
Es más cómodo decir “está caro” que admitir que no entendió lo que le estabas ofreciendo. Pero ese no es su error, es tu responsabilidad como marca o negocio.
Si la comunicación es confusa, la comparación es inevitable
Pasa muchísimo: vendes algo que tiene procesos, detalles, calidad, intención… y te comparan con otra marca que simplemente está en otro nivel, en otro formato o en otro mercado.
Sientes que no es justo.
Pero, ¿lo estás comunicando de forma clara? Cuando tú no haces ese trabajo, el cliente llena los espacios vacíos con lo que él entiende, y ahí es donde vienen los malentendidos, los regateos y las frustraciones.
No necesitas hablar más, necesitas ser más claro
Muchas marcas piensan que el problema es que no están publicando suficiente, o que necesitan un video viral, o una estrategia de contenido más agresiva, pero el problema no es de cantidad, es de enfoque.
Esto se nota más de lo que crees
Lo notas cuando un cliente te pregunta mil veces lo mismo antes de decidirse.
Lo notas cuando te dicen que van a “pensarlo” pero nunca vuelven.
Lo notas cuando el tipo de cliente que llega no tiene nada que ver con el que tú pensabas atraer.
Lo notas cuando tú mismo te sientes obligado a justificar lo que cobras.
Cómo empezar a mejorar tu comunicación de marca
Empieza por poner en palabras lo que tú ya sabes hacer, pero no estás diciendo. Deja de asumir que el cliente lo entiende solo porque tú lo tienes claro.
Si estás vendiendo una experiencia más cuidada, haz que eso se vea. Si estás cobrando más porque trabajas con mejores materiales o con más detalle, explícalo de forma natural, sin adornos, y si tu proceso tiene algo que realmente marca la diferencia, ponlo al frente.
Tres cosas que podrías hacer hoy mismo
Podrías revisar la forma en que describes tu producto o servicio en tu perfil o sitio, podrías volver a pensar en una historia real, concreta, que demuestre el valor de lo que haces sin tener que decir “soy diferente”. O podrías grabarte explicando lo que vendes como si se lo estuvieras contando a alguien que no tiene idea de tu sector, y notar si tú mismo te entiendes.
Dirigirse al cliente equivocado
Para cerrar este artículo es importante mencionar un error común que no puedes dejar de cuestionarte y tal vez replantearte y que podría ser la base u origen del por qué cuestionan tu precio y es dirigirse al cliente equivocado. Es decir, intentan venderle a alguien que no está realmente interesado o no necesita el producto o servicio que ofrecen.
Cuando apuntas a un público que no tiene el problema que resuelves o no valora la solución como debería, inevitablemente aparece el reclamo de “está caro” porque simplemente no ve para qué le serviría ni el valor agregado que estás proponiendo. En ese caso, no es una objeción de precio, es una desconexión estratégica: el mercado objetivo o tu cliente (s) ideal no está bien definido, o peor aún, no se comprende bien qué segmento está dispuesto a pagar por lo que ofreces ni cuáles son sus motivaciones.
Comunicar con claridad es marketing con estrategia
Es lo que evita que tu trabajo se pierda entre publicaciones iguales, entre marcas que dicen lo mismo, entre productos que no se diferencian más que por el precio. Cuando logras hacer ese trabajo con claridad, no solo vendes más, vendes mejor, atraes mejor.
Construyes una marca más estable y más respetada.
¿Te cuesta trabajo poner en palabras el valor real de tu marca?
Si sientes que lo que haces tiene fondo, pero no sabes cómo explicarlo sin sonar genérico, podemos trabajarlo.