Hablemos de la personalidad de tu marca. Hacer negocios no significa que tengas que ser aburrido y ser profesional no significa tener que ser formal, incluso, si eres un abogado.

Se suele confundir el profesionalismo con la formalidad y no necesariamente debe ser así, usualmente seguimos un patrón o atributos asociados como en el caso del abogado: seriedad, formalidad, portando un traje y hablando con palabras que pocos entienden. Así es como debe de ser ¿no?. No necesariamente en todos los casos.

Si tu personalidad es seria, formal y te gusta vestir de traje, sigue así porque no te estás adaptando una imagen preestablecida, en cambio si eres relajado, moderno pero todos los días te enfundas en un traje, entonces cambia. Y no sólo tu vestimenta sino como comunicas, como vendes.

Te aseguro que más de uno se sentiría más cómodo en tratar estos temas con alguien que sienta más cercano, mientras para otros el traje y la formalidad es imprescindible. Tampoco digo que des una conferencia en playera, porque el objetivo es adaptarse al momento partiendo de tu estilo, de tu personalidad representándose así en todos los puntos donde te muestras.

Por lo tanto, el profesionalismo es una cuestión de ética y la formalidad una cuestión de actitud.

Tu autenticidad es la que te separará de clientes con los que no conectas. Piénsalo así, imagina que quieres redecorar tu casa y sólo te encuentras con decoradores de estilo moderno/contemporáneo. No quieres eso. Quieres contratar a alguien que entienda lo clásico y atemporal y que te proponga muebles y accesorios muy a tu estilo, no tan enfocado en lo moderno, pero como el diseño está muy alineado a lo actual, más de uno se verá tentado a seguir esa línea aunque no esté en su ADN.

En ocasiones creemos que seguir lo preestablecido en muchos aspectos de la vida es como debería ser. Pero mi labor es decirte y ayudarte a diferenciarte y mostrar todo tu potencial partiendo de tu esencia y comunicándolo de manera efectiva.

Retomando el ejemplo del abogado…

Toma esto muy en cuenta, ser diferente es mejor, que ser el mejor. Imagínate tu abogado/abogada destacando por ser diferente en un mar de trajes y brazos cruzados.

No te asustes, no te perderás de toda la gente que necesita un abogado, tendrás a las personas perfectas para ti, porque no todas las personas que buscan abogados son tus clientes.

¿Qué piensas? ¿Te has encontrado pensando acerca de quien eres y lo que “deberías” de ser?

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