Como ya habrás leído en otros de mis artículos, para mi no sólo se trata de que te enfoques en tener clientes, porque clientes cualquiera, pero tener los clientes que quieres, con los que te encanta trabajar, requiere de más estrategia.

Es aquí donde entra el cliente ideal

Empezaré diciéndote lo que no es un cliente ideal, seguro te identificas:

Quien te regatea, cuestiona, no implementa, no tiene resultados, no hace el trabajo, nunca está conforme, te llama a las 9 de la noche con algo “urgente”, envía mails los domingos. ¿Algo más cansado y frustrante que eso?

Tampoco es, y puede que te sorprendas, cualquier persona que tenga dinero y como puede pagarte vas tras él. No es cualquier persona que tú creas que tiene un problema, tampoco es cualquier persona que está interesada en tu servicio, esto último es clave. Si está interesado en mi servicio, te preguntarás, ¿por qué no voy a hacer lo posible porque me contrate?

Es muy común que profesionales independientes y pequeños empresarios trabajen con personas que no son sus clientes ideales, porque lo importante es tener clientes ¿no?, si alguien está interesado porque habrías de rechazarlo, dejando ir dinero.

Si no tomas las riendas en este asunto terminará volviéndose un tipo efecto bola de nieve y un círculo vicioso, que si no paras a tiempo se volverá algo común y que afectará no sólo tu energía, también tus ingresos.

Seguro te estarás pregúntando:

¿Quién es mi cliente ideal? ¿dónde está? ¿por qué la mayoría de mis clientes suelen actuar de esa forma?

Para que no cunda el pánico, te explico:

Tu cliente ideal es: una persona que valora tu trabajo, confía en ti y tiene resultados porque implementa, si, el cliente que todos queremos.

Para que realmente tengas ese tipo de clientes, primero deben cumplirse ciertos aspectos antes de que llegues al punto de intentar cerrar una venta.

Antes que nada tu cliente ideal debe tener un problema o necesidad,  reconoce que lo tiene, está dispuesto a pagar por resolverlo ya que es una constate preocupación para él. Y la cereza del pastel, lo ve como una prioridad.

Este último aspecto jugará un papel clave en si te contratan o no. Si lo consideran urgente o prioritario tomarán la desición e invertirán, si no es así, sus vacaciones del próximo verano será algo más importante en que utilizar su dinero.

Así mismo, es una persona a quien puedas servir y para quien, tu solución es ideal porque le ayudarás a pasar de un estado a otro o conseguir lo que busca.

Para enfocarte en las personas que puedes servir mejor, es fundamental que definas tu nicho, de lo contrario será difícil que atraigas a clientes ideales y por lo tanto no venderás como quisieras y aumentarás la probabilidad de trabajar con clientes difíciles.

Además, dejarás de ser el todo para todos y el “si, también puedo hacerlo”. Si analizas, cuando accedes a peticiones que no entran dentro de tu servicio y vienen los problemas, sucede porque los clientes tienen otras expectativas o necesidades y ahí estás tú haciendo malabares para tenerle contento, aunque para ti implique más esfuerzo y hasta poner dinero.

Definirlo y conocerlo te ayuda a hacer irresistible tu oferta a sus ojos, porque les hablas directamente, maximizando tus esfuerzos de marketing, de lo contrario este último se verá diluido y tu mensaje no apelará a nadie eficazmente.

Las más poderosas definiciones de nicho incluyen un sector de tu mercado y una especialidad, es decir, tu target es la audiencia que tu servicio sirve y tu especialidad es el problema que resuelves. Por ejemplo, mujeres que acaban de tener un hijo que quieren perder el peso del embarazo.

Ahora dime ¿Cuál es tu nicho y si ya tienes clientes ideales? cuéntame debajo.

Un abrazo